El Rocío ha vuelto a regalar esta tarde una de esas imágenes que muestran la extraordinaria riqueza natural que rodea a la aldea almonteña. Decenas de ciervos se han concentrado en la marisma, justo frente al Paseo Marismeño, ofreciendo una espectacular estampa perfectamente visible para vecinos y visitantes.

Machos, hembras y ejemplares jóvenes han ocupado durante la tarde la extensa llanura situada a escasos metros de la aldea. Entre ellos destacaba la presencia de numerosos machos con sus cornamentas, en una concentración especialmente llamativa por el número de animales reunidos en un mismo espacio.

La escena ha coincidido además con las últimas horas del día. La luz del atardecer sobre la marisma, los ciervos agrupados y el paisaje de Doñana al fondo han convertido el Paseo Marismeño en un privilegiado mirador desde el que contemplar uno de esos momentos que la naturaleza ofrece sin previo aviso.

La imagen llega además cuando se aproxima el periodo de celo del ciervo, asociado a la conocida berrea. Sin embargo, la concentración observada esta tarde no permite por sí sola afirmar que este fenómeno haya comenzado, aunque sí recuerda la cercanía de una de las épocas más características del año para esta especie.

Una estampa que vuelve a poner de manifiesto la singular ubicación de El Rocío, donde basta acercarse al Paseo Marismeño para encontrarse, al otro lado, con Doñana y su fauna en plena libertad.