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Almonte. Las obras de restauración ambiental de la antigua finca de Los Mimbrales avanzan a buen ritmo en el término municipal de Almonte gracias a una inversión cercana a los seis millones de euros del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO).

La actuación permitirá recuperar aproximadamente 1.000 hectáreas que durante décadas estuvieron destinadas a la agricultura de regadío y que fueron adquiridas por el Estado para su integración definitiva en el entorno natural de Doñana.

Los trabajos incluyen la eliminación de antiguas infraestructuras agrarias, la recuperación de la topografía original del terreno, la restauración de cauces históricos como el Arroyo de Bernabé y un amplio proceso de reforestación destinado a devolver a estos espacios sus valores ecológicos originales.

El proyecto ha contado con el seguimiento y la colaboración institucional del Ayuntamiento de Almonte, presidido por Francisco Bella, que ha defendido en distintas ocasiones la necesidad de compatibilizar la conservación de Doñana con nuevas oportunidades de desarrollo para el municipio.

Desde el punto de vista ambiental, la intervención supone una importante ampliación del patrimonio natural asociado a Doñana y refuerza la conservación de uno de los ecosistemas más valiosos de Europa. Con esta actuación, Almonte incorporará cerca de 1.000 nuevas hectáreas de monte y espacios naturales, elevando la superficie forestal y protegida del municipio hasta unas 66.000 hectáreas.

No obstante, la restauración también implica la desaparición definitiva de una superficie equivalente de suelo agrícola de regadío que durante años contó con derechos de agua y capacidad para generar actividad económica y empleo.

La actuación reabre así el debate sobre el equilibrio entre conservación y desarrollo en un municipio donde alrededor del 77% del territorio está ocupado por espacios naturales, forestales o protegidos, mientras que la actividad económica se concentra en una parte reducida de su término municipal.

La recuperación de Los Mimbrales representa una destacada inversión pública en favor de la biodiversidad y la restauración ecológica. Al mismo tiempo, vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de que las políticas de conservación vayan acompañadas de iniciativas capaces de impulsar nuevas oportunidades económicas y de empleo para los municipios que sostienen buena parte del patrimonio natural español.