Almonte
El sonido de la pólvora mantiene viva una de las tradiciones de la Venida de la Virgen en Almonte
Los trabucos y las salvas vuelven a acompañar algunos de los momentos más especiales de la Venida, una costumbre almonteña que continúa pasando de generación en generación
Doñana Actual
La Venida de la Virgen del Rocío a Almonte no solo deja imágenes difíciles de olvidar. También tiene sonidos y olores propios que forman parte de una celebración profundamente arraigada en el pueblo. Entre ellos, el estruendo de los trabucos y las salvas y el inconfundible olor a pólvora que vuelve a llenar las calles almonteñas.

Se trata de una tradición que acompaña desde hace generaciones algunos de los momentos más especiales de la llegada de la Patrona de los almonteños y que continúa manteniéndose viva en cada Venida.
Una labor en la que tienen un papel destacado los miembros de la Asociación de Trabuqueros Virgen del Rocío, que vuelven a hacer sonar la pólvora durante estos días, contribuyendo a conservar y transmitir una costumbre estrechamente vinculada a la historia y las tradiciones de Almonte.
El sonido de los trabucos se convierte así en uno de los anuncios más reconocibles de la Venida. Un sonido que despierta recuerdos entre quienes lo han vivido desde pequeños y que vuelve a acompañar la emoción de todo un pueblo cuando su Virgen regresa a Almonte.

Pólvora, trabucos, salvas y calles abarrotadas forman parte de una estampa que se repite generación tras generación y que estos días ha vuelto a cobrar todo su significado con motivo de la Venida de la Virgen del Rocío.
Porque hay tradiciones que apenas necesitan explicación para los almonteños. Basta escuchar el primer trabuco y sentir el olor a pólvora para saber que Almonte está viviendo uno de los momentos más esperados: su Virgen ha vuelto a casa.