El Ayuntamiento proyecta una escultura en recuerdo del popular vendedor de helados que marcó varias generaciones de veraneantes
El Ayuntamiento de Almonte promoverá la construcción de un monumento dedicado a Rafael Pichardo Ruiz, conocido popularmente como “El Totino”, uno de los personajes más emblemáticos y queridos de la historia reciente de Matalascañas.
La iniciativa, impulsada por el equipo de gobierno municipal, busca preservar la memoria de una figura que durante más de tres décadas formó parte inseparable de la vida de la playa. Con su tradicional venta ambulante de helados y el característico sonido de su trompeta, “El Totino” se convirtió en un símbolo reconocido tanto por los vecinos como por miles de visitantes que cada verano disfrutaban de la costa almonteña.
Más allá de su actividad profesional, Rafael Pichardo representó una forma de entender la cercanía, la sencillez y la convivencia. Su presencia habitual en el paseo marítimo y en distintos acontecimientos sociales contribuyó a crear una conexión especial con varias generaciones de familias que conservan un recuerdo imborrable de su personalidad y su simpatía.

Desde el Ayuntamiento destacan que este reconocimiento pretende poner en valor a aquellas personas que, desde la humildad y el trabajo diario, han contribuido a construir la identidad de Matalascañas. La futura escultura servirá para recordar no solo a una persona muy apreciada, sino también una etapa de la historia de la playa ligada a sus tradiciones y a su crecimiento como destino turístico.
Familiares, amigos y vecinos coinciden en señalar que “El Totino” fue un ejemplo de superación, generosidad y cercanía. Su capacidad para conectar con la gente y su disposición constante para ayudar a los demás le convirtieron en una figura especialmente querida dentro de la localidad.
Con este proyecto, el Consistorio pretende dejar un recuerdo permanente de quien ya forma parte de la memoria colectiva de Matalascañas, garantizando que las futuras generaciones conozcan la historia de una persona que logró convertirse, con naturalidad y autenticidad, en uno de los grandes símbolos de la playa.