Matalascañas
Pastora Soler emociona en su primer gran concierto en “su Matalascañas”
La artista celebró sus 30 años de trayectoria con una noche cargada de música, recuerdos y emoción, en la que fue narrando su vida artística y el papel fundamental que Matalascañas ha tenido en ella
Doñana Actual
Matalascañas vivió anoche una de las noches más especiales del On Doñana Music Experience. Pastora Soler se subió al escenario para ofrecer por primera vez su propio gran concierto en una tierra a la que ella misma se refirió durante toda la noche con dos palabras que terminaron resumiendo todo lo vivido: “mi Matalascañas”.
Y precisamente ese vínculo convirtió el concierto en mucho más que un recorrido por sus grandes canciones.
Pastora Soler celebró sus 30 años de trayectoria musical ante un público completamente entregado y lo hizo construyendo un espectáculo en el que música y vida fueron de la mano. Entre canción y canción, la artista fue narrando diferentes momentos de su carrera, recordando sus comienzos, el camino recorrido y algunas de las vivencias que han marcado estas tres décadas sobre los escenarios.
En ese relato hubo un nombre que apareció una y otra vez: Matalascañas.
La artista habló desde el corazón de la importancia que esta playa ha tenido en su vida y de los recuerdos que guarda de ella, haciendo partícipe al público de una relación personal que explica por qué la noche tenía para ella un significado diferente.
No era simplemente una parada más de su gira. Era cantar en un lugar que forma parte de su propia historia.
El espectáculo fue creciendo entre recuerdos y grandes canciones, mostrando todas las facetas de una de las voces más reconocidas de la música española. Hubo momentos de enorme fuerza sobre el escenario, pero también instantes íntimos en los que sus palabras consiguieron emocionar a un público que acompañó a Pastora Soler durante todo el recorrido.
Una artista contando su propia historia precisamente desde uno de los lugares que forman parte de ella.
El On Doñana Music Experience vivió así un concierto maravilloso y especialmente emotivo, de esos en los que resulta difícil separar lo que ocurre sobre el escenario de lo que sucede entre el público.
Después de tres décadas recorriendo escenarios, Pastora Soler encontró anoche en Matalascañas un lugar para mirar atrás, recordar el camino recorrido y compartirlo con una tierra a la que siente como propia.
Y quizá por eso, entre todas las canciones y todos los momentos de la noche, quedó una expresión por encima de las demás.
“Mi Matalascañas”.
Dos palabras pronunciadas con emoción que explicaron mejor que ninguna otra cosa lo especial que fue este concierto. Una noche en la que Pastora Soler celebró 30 años de música rodeada de una tierra y de un público que también forman parte de su historia.