El Ayuntamiento impulsa las jornadas sin ruido, las pulseras de acceso preferente, el Punto Violeta, los descuentos sociales y el refuerzo de la seguridad consolidan un modelo de feria pensado para que todos puedan disfrutar de ella.

La Feria de San Pedro de Almonte ha vuelto a demostrar que tradición e innovación pueden caminar de la mano. Además de ofrecer una amplia programación musical, ecuestre y cultural, esta edición ha destacado por la incorporación de medidas dirigidas a hacer del recinto ferial un espacio más accesible, inclusivo y seguro para todos.

Entre ellas ha destacado la implantación de jornadas sin ruido en las atracciones, reduciendo la música y los efectos luminosos durante determinadas franjas horarias para facilitar que niños y niñas con trastorno del espectro autista (TEA) y otras personas con hipersensibilidad sensorial pudieran disfrutar de la feria en un entorno más amable.

Además, el Ayuntamiento puso en marcha un sistema de pulseras identificativas que permitió a menores con necesidades especiales acceder de forma preferente a las atracciones, evitando largas esperas que pueden provocar situaciones de estrés o ansiedad y facilitando así que también pudieran disfrutar de la feria en igualdad de condiciones.

La feria también contó con un Punto Violeta, un espacio de información, sensibilización y atención frente a cualquier situación relacionada con la violencia contra las mujeres, reforzando el compromiso con unas fiestas seguras y basadas en el respeto.

A estas iniciativas se sumaron el tradicional Día del Niño, con precios reducidos en las atracciones, así como propuestas dirigidas a facilitar la participación de las personas mayores, favoreciendo que vecinos de todas las edades pudieran disfrutar de la feria.

Todo ello se desarrolló con un amplio dispositivo de seguridad, reforzado gracias al incremento de efectivos de la Policía Local durante los últimos años, permitiendo ofrecer una respuesta más eficaz en una de las citas con mayor afluencia del municipio.

La combinación de estas medidas ha convertido la Feria de San Pedro en un ejemplo de cómo una fiesta popular puede seguir creciendo sin perder su esencia, incorporando iniciativas que hacen posible que cada vez más personas puedan vivirla y disfrutarla.