Con el nuevo Paseo Marítimo ya terminado y abierto al público, el foco del debate se ha desplazado desde la ejecución de la obra hacia el interior de la comunidad de propietarios de Pueblo Andaluz, donde no existe una postura común sobre las actuaciones pendientes en los bajos de algunos edificios.

Fuentes conocedoras del proceso explican que, durante la ejecución de los trabajos, la empresa adjudicataria consultó expresamente a la comunidad si deseaba aprovechar la intervención para actuar también en esa zona. La propuesta contemplaba incluso la posibilidad de ganar espacio para el paseo en algunos puntos, siempre que existiera el consenso necesario entre los propietarios.

Finalmente, esa opción no prosperó. La decisión trasladada fue que dichas actuaciones correspondían a la propia comunidad de propietarios y, en consecuencia, quedaron fuera del proyecto de remodelación del Paseo Marítimo.

Sin embargo, una vez finalizadas las obras, una parte de los vecinos entiende que ahora debería ser el Ayuntamiento quien ejecutara esos trabajos, mientras que otros propietarios consideran que la oportunidad ya se planteó durante la obra y que fue precisamente la falta de acuerdo dentro de la comunidad la que impidió que salieran adelante.

Esta diferencia de criterios ha provocado que la controversia trascienda el ámbito vecinal y alimente un debate que se ha extendido más allá de Pueblo Andaluz.

Al margen de esta situación, la actuación desarrollada en el Paseo Marítimo ha supuesto un importante cambio para Matalascañas. En apenas cuatro meses se ha ejecutado una obra de enorme complejidad, con un continuo ir y venir de camiones y maquinaria pesada, logrando reconstruir uno de los espacios más emblemáticos del litoral en un tiempo récord y dejándolo plenamente operativo para el disfrute de vecinos y visitantes.