Mientras la Feria de San Pedro encara su jornada de despedida, Almonte comienza ya a mirar hacia uno de los momentos más emocionantes de su calendario. Desde primeras horas de este lunes, los trabajos para el montaje de los tradicionales arcos de la Venida de la Virgen del Rocío han comenzado en la Plaza Virgen del Rocío, ofreciendo una de las imágenes más simbólicas de este año tan especial para el municipio.


La instalación de estas emblemáticas estructuras supone mucho más que una labor de ornamentación. Cada pieza que se levanta representa el esfuerzo, la dedicación y el trabajo artesanal de numerosos vecinos que, generación tras generación, mantienen viva una de las tradiciones más singulares de Almonte. Los arcos volverán a convertirse en uno de los grandes símbolos de la Venida, transformando el corazón del pueblo para recibir a su Patrona.  

El inicio de estos trabajos coincide con el último día de una Feria de San Pedro que ha estado marcada por una gran participación y que, lejos de poner fin al calendario festivo, da paso a una nueva etapa cargada de ilusión. A partir de ahora, el municipio comenzará a ver cómo, poco a poco, las calles se preparan para uno de los acontecimientos religiosos y culturales más importantes de su historia reciente.

La imagen de los primeros arcos elevándose sobre la Plaza constituye, para muchos almonteños, el verdadero anuncio de que la Venida de la Virgen está cada vez más cerca. Un instante que despierta emoción, recuerdos y expectativas, y que vuelve a demostrar el profundo arraigo de una tradición centenaria que forma parte de la identidad de Almonte.