Miles de personas arropan a los yegüerizos almonteños en la espectacular entrada de más de 1.500 cabezas de ganado marismeño, una imagen que vuelve a demostrar la fuerza de una tradición con más de cinco siglos de historia.

Almonte ha vuelto a detenerse para contemplar una de las estampas más emocionantes y esperadas del año. Las calles del municipio se han llenado de vecinos y visitantes para recibir la entrada de las once tropas de la Saca de las Yeguas, en una jornada donde los grandes protagonistas han sido los yegüerizos almonteños y las más de 1.500 cabezas de ganado marismeño llegadas desde el corazón de Doñana.

Tras una intensa jornada de trabajo en las marismas y el recorrido por la aldea de El Rocío, las yeguas han hecho su entrada en Almonte entre la admiración del público, ofreciendo una imagen única que solo puede contemplarse una vez al año y que forma parte del patrimonio histórico y cultural del municipio.

Detrás de cada tropa hay generaciones de familias almonteñas que han dedicado su vida a conservar esta tradición. Los yegüerizos vuelven a demostrar que son los verdaderos guardianes de un legado transmitido de padres a hijos, fruto del esfuerzo, el conocimiento del medio natural y el profundo respeto por el caballo marismeño y por Doñana.

La entrada del ganado supone además el inicio de varios días de intensa actividad en el Recinto Ganadero Huerta de la Cañada, donde se desarrollarán las tradicionales faenas de la tusa, el herrado, las revisiones veterinarias y la compraventa de ejemplares, dentro del VII Certamen Agroganadero.

La Saca de las Yeguas continúa consolidándose como uno de los acontecimientos ganaderos y culturales más importantes de Andalucía, capaz de reunir a miles de personas alrededor de una tradición que supera los cinco siglos de historia y que mantiene intacta su esencia gracias al compromiso de los yegüerizos almonteños.

Porque la Saca de las Yeguas no es solo un acontecimiento ganadero. Es el orgullo de un pueblo que, año tras año, demuestra que sus tradiciones siguen más vivas que nunca y que el legado de sus yegüerizos continúa siendo una de las mayores señas de identidad de Almonte.