Matalascañas avanza en uno de los asuntos ambientales que durante años ha condicionado a uno de los principales destinos turísticos de la provincia de Huelva. Las obras de mejora de la actual Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) entran en su fase final con un objetivo inmediato: adaptar el tratamiento de las aguas a las exigencias ambientales actuales y permitir que el Ayuntamiento de Almonte pueda iniciar los trámites para recuperar la autorización de vertidos.

La actuación, ejecutada por la empresa pública Tragsa, contempla la incorporación de un tratamiento biológico complementario a las instalaciones existentes y cuenta con una inversión estatal que ronda los cinco millones de euros.

El alcalde de Almonte, Paco Bella, ha anunciado los avances de una intervención cuya finalización está prevista para el próximo mes de octubre y que puede convertirse en un paso determinante para el futuro ambiental y turístico de Matalascañas.

Una vez concluidos los trabajos y acreditado el cumplimiento de los parámetros exigidos por la normativa, el Ayuntamiento podrá solicitar nuevamente la autorización de vertidos, uno de los requisitos fundamentales para poder aspirar a recuperar la Bandera Azul de la playa almonteña.

Una solución transitoria mientras se define la definitiva

La actuación que se está desarrollando sobre la EDAR actual no supone, sin embargo, la construcción de la futura depuradora definitiva de Matalascañas.

De forma paralela, continúan estudiándose las diferentes alternativas que deberán determinar cuál será la infraestructura definitiva para garantizar a largo plazo el tratamiento de las aguas residuales del núcleo costero.

La intervención actual permite, por tanto, actuar sobre un problema inmediato mientras administraciones y técnicos continúan trabajando en una solución de mayor alcance.

El avance cobra especial importancia por las exigencias europeas existentes en materia de tratamiento y vertido de aguas residuales y por la necesidad de que Matalascañas disponga de unas instalaciones acordes con su importancia turística y con la especial sensibilidad ambiental del territorio en el que se encuentra.

La Bandera Azul, un objetivo cada vez más próximo

La recuperación de la Bandera Azul se ha convertido en uno de los objetivos municipales después de las importantes actuaciones acometidas durante los últimos años en Matalascañas.

La renovación del Paseo Marítimo, el asfaltado de numerosas calles y la mejora progresiva de servicios e infraestructuras han transformado buena parte de la imagen del núcleo costero. La depuración de las aguas representa ahora uno de los grandes retos pendientes.

La finalización de las obras de la EDAR no supondrá automáticamente la recuperación del distintivo, pero sí permitirá dar uno de los pasos necesarios para volver a optar a él.

Matalascañas encara así los próximos meses con un horizonte especialmente relevante: cumplir los parámetros ambientales, recuperar la autorización de vertidos y acercarse de nuevo a la Bandera Azul, mientras continúa definiéndose la solución definitiva que deberá garantizar el futuro de la depuración en la costa almonteña.