La Romería del Rocío 2026 quedará para siempre en la memoria de miles de almonteños y rocieros. Y lo hará, en gran medida, por la figura de Juan de los Santos Cano, Hermano Mayor de la Hermandad Matriz de Almonte, quien ha sabido representar con orgullo, emoción y entrega a todo un pueblo en uno de los años más especiales de la devoción rociera.

Desde su elección como Hermano Mayor, respaldada de forma mayoritaria por los hermanos de la Matriz, Juan de los Santos asumió una enorme responsabilidad que ha desempeñado con humildad, cercanía y profundo amor a la Virgen del Rocío. Su nombramiento fue recibido con entusiasmo por el mundo rociero, consciente de que se trataba de una persona comprometida con las tradiciones y con la identidad de Almonte.

Durante toda la Romería, su presencia ha sido constante. Sus vivas a la Virgen del Rocío, cargados de sentimiento y autenticidad, han emocionado a miles de peregrinos. Especialmente conmovedoras han sido sus continuas referencias a los rocieros del cielo, a quienes ha recordado con cariño, así como las palabras dedicadas a su pueblo de Almonte, siempre pronunciadas desde el orgullo de pertenecer a una tierra que vive y siente el Rocío como ninguna otra.
Su forma de vivir cada momento ha conectado con los rocieros. La fuerza de sus palabras, la emoción visible en cada gesto y la sinceridad de su devoción han convertido su mandato en uno de los más recordados de los últimos años.

Uno de los momentos más significativos se vivió durante la madrugada del Lunes de Pentecostés, cuando, tras el tradicional salto de la reja, Juan de los Santos se situó frente a frente con la Virgen del Rocío en unos instantes que quedarán grabados para siempre en la historia de esta Romería. La emoción de aquel encuentro simbolizó el sentir de todo un pueblo ante su Patrona.

Este año también ha estado marcado por circunstancias excepcionales derivadas de la situación de Doñana, que alteraron algunos tiempos previstos. Aun así, Juan de los Santos vivió cada instante acompañado por el apoyo incondicional de su familia, especialmente de su esposa, María José, y de sus hijos, quienes compartieron con emoción la responsabilidad y el privilegio de representar a Almonte ante la Blanca Paloma.

Más allá del cargo, Juan de los Santos Cano ha demostrado ser un embajador ejemplar de los valores rocieros: fe, humildad, servicio, respeto a las tradiciones y amor incondicional a la Virgen. Por ello, muchos almonteños coinciden en que su paso por la Hermandad Matriz como Hermano Mayor ha dejado una huella imborrable que permanecerá durante muchos años en la memoria colectiva de Almonte y del Rocío.

Porque cada Hermano Mayor deja su propia huella y contribuye, a su manera, a engrandecer la historia y la devoción rociera. En el caso de Juan de los Santos Cano, su cercanía, emoción y entrega han hecho que su mandato sea especialmente recordado por muchos rocieros y almonteños.