El Ayuntamiento culmina un complejo trabajo administrativo para devolver una de las tradiciones más emblemáticas de la Venida, asumiendo además la cobertura de los seguros necesarios para que los tiradores puedan participar con todas las garantías.

El repique de las campanas y el fervor del pueblo volverán a estar acompañados por el inconfundible estruendo de la pólvora. Almonte recupera oficialmente las tradicionales salvas de escopetas y trabucos durante los traslados de la Virgen del Rocío, una de las expresiones más singulares y emotivas de la devoción rociera que había quedado interrumpida en los últimos años debido al endurecimiento de la normativa en materia de seguridad.

La recuperación de esta histórica tradición ha sido posible gracias al intenso trabajo desarrollado por el Ayuntamiento de Almonte, que durante meses ha mantenido negociaciones con las administraciones competentes, ha impulsado los trámites necesarios y ha diseñado un procedimiento que permite compatibilizar el cumplimiento de la legislación vigente con la conservación de una costumbre centenaria profundamente arraigada en el municipio.

Uno de los aspectos más relevantes de este proceso ha sido la decisión del Ayuntamiento de asumir la cobertura del seguro exigido para los tiradores, eliminando uno de los principales obstáculos que impedían la celebración de las salvas y facilitando que los trabuqueros puedan volver a participar conforme a la normativa vigente y con todas las garantías de seguridad. Esta medida supone un importante respaldo institucional a una tradición que forma parte del patrimonio cultural e inmaterial de Almonte.

Las salvas de honor hunden sus raíces en siglos de historia. Tradicionalmente, los trabuqueros han acompañado a la Virgen del Rocío vestida de Pastora durante sus traslados, realizando disparos de pólvora de fogueo como muestra de respeto, alegría y veneración hacia la Patrona de Almonte. El estruendo de los trabucos ha anunciado durante generaciones el paso de la comitiva por los enclaves más emblemáticos del recorrido, convirtiéndose en uno de los sonidos más característicos y esperados de la Venida.

Lejos de tratarse de un simple elemento festivo, estas salvas representan un símbolo de identidad para el pueblo de Almonte. Constituyen un rito heredado de generación en generación que expresa el compromiso, la custodia y la devoción de los almonteños hacia la Blanca Paloma, formando parte inseparable del patrimonio emocional y religioso del municipio.

La noticia ha sido recibida con enorme satisfacción entre los propios trabuqueros, las hermandades y numerosos vecinos, que llevaban años reclamando una solución que permitiera recuperar esta manifestación de la tradición rociera sin renunciar a las exigencias legales actuales.

Con este importante avance, el Ayuntamiento de Almonte no solo rescata una de las estampas más icónicas de la Venida de la Virgen, sino que demuestra que la protección de las tradiciones puede ir de la mano del rigor administrativo, la seguridad y la responsabilidad institucional. El humo de la pólvora, el eco de los trabucos y la emoción de todo un pueblo volverán así a anunciar la llegada de la Virgen del Rocío, devolviendo a los traslados uno de sus símbolos más auténticos y queridos.