El Plan Venida celebra en 2027 el 140 aniversario de sus orígenes documentados. Aunque la devoción a la Virgen del Rocío y sus traslados a Almonte hunden sus raíces mucho tiempo atrás, fue el 9 de abril de 1887 cuando el Ayuntamiento dejó constancia, por primera vez, de una organización oficial y planificada de la Venida de la Patrona. Aquel acuerdo municipal marcó el nacimiento de un modelo de coordinación que, con el paso de las décadas, ha evolucionado hasta convertirse en el dispositivo que hoy garantiza el desarrollo de uno de los acontecimientos religiosos y populares más importantes de Andalucía.

El acta capitular de aquella fecha, presidida por el alcalde don Francisco Acevedo Moreno, representa un auténtico hito en la historia de Almonte. En ella, la corporación municipal acuerda asumir la responsabilidad de la “dirección, traída y llevada” de la Virgen del Rocío, institucionalizando por primera vez la organización del traslado. Para ello se creó una comisión específica, presidida por el teniente de alcalde don José Medina Millán, encargada de coordinar todos los aspectos relacionados con la estancia de la Virgen en la villa, desde el propio traslado hasta los cultos religiosos, los fuegos artificiales y las celebraciones populares.

La Venida de 1887 tuvo además un significado profundamente especial. Fue organizada como acción de gracias tras haberse librado el pueblo de la epidemia de cólera y como compensación al Rocío Chico de aquel año. El Ayuntamiento aprobó igualmente asumir todos los gastos derivados del acontecimiento con cargo al capítulo de imprevistos del presupuesto municipal, una decisión que permitió planificar con detalle la logística y el desarrollo de una celebración que movilizó a toda la población.

Sin embargo, uno de los aspectos más valiosos que recoge este documento histórico va mucho más allá de la propia organización institucional. Entre los acuerdos figura el pago de veinticinco pesetas a Ana Escobar por la construcción y adorno de un “arco de triunfo” en la entonces calle Pescadería, hoy calle Venida de la Virgen. Se trata de la primera referencia oficial conocida a las arquitecturas efímeras levantadas para recibir a la Patrona y del origen documentado de una tradición que, 140 años después, continúa siendo uno de los grandes símbolos de identidad de Almonte.

Aquella decisión de 1887 sembró la semilla de lo que hoy representa el Plan Venida. Con el paso de los años, la organización ha incorporado dispositivos de seguridad, movilidad, emergencias, infraestructuras y coordinación entre administraciones, adaptándose a las necesidades de cada época sin perder nunca su esencia. Detrás del complejo operativo actual permanece el mismo espíritu que inspiró a aquella corporación municipal: garantizar que la llegada de la Virgen del Rocío a Almonte pudiera vivirse con la máxima solemnidad, seguridad y organización.

Ciento cuarenta años después, aquel histórico acuerdo municipal sigue vivo en cada arco de papel, en cada calle engalanada y en cada detalle del dispositivo que hace posible la Venida. Un legado que demuestra cómo tradición e institución han caminado siempre de la mano para conservar una de las celebraciones más singulares y emocionantes de Andalucía.