Matalascañas
El ejército silencioso de Matalascañas: las lagartijas ayudan a mantener a raya a los mosquitos cada verano
Estos pequeños reptiles desempeñan un papel clave en el equilibrio natural del entorno, actuando como depredadores de numerosos insectos y contribuyendo de forma gratuita a reducir la presencia de mosquitos
Doñana Actual
En pleno verano, cuando miles de personas disfrutan de las playas de Matalascañas, existe un aliado natural que trabaja de forma silenciosa para mantener bajo control a uno de los mayores inconvenientes de la época estival: los mosquitos. Se trata de las lagartijas, pequeños reptiles muy comunes en jardines, muros, dunas y zonas ajardinadas que desempeñan una importante función ecológica como depredadores de insectos.
Aunque muchas veces pasan desapercibidas, las lagartijas forman parte del equilibrio natural del ecosistema costero. Su alimentación está basada principalmente en pequeños invertebrados, entre ellos mosquitos, moscas, polillas, arañas y otros insectos, convirtiéndose en un eficaz sistema de control biológico totalmente natural.

Los expertos señalan que un ejemplar adulto puede consumir varias decenas de pequeños insectos al día, especialmente durante los meses más cálidos, cuando la actividad de los mosquitos aumenta. Gracias a ello, estos reptiles contribuyen a reducir la presencia de insectos sin necesidad de recurrir a productos químicos que podrían afectar al resto de la fauna y flora del entorno.
En una urbanización de las dimensiones de Matalascañas, donde abundan jardines, zonas verdes y espacios dunares, las poblaciones de lagartijas pueden alcanzar varios miles de ejemplares repartidos por todo el núcleo urbano. Aunque resulta imposible conocer con exactitud su número, los especialistas coinciden en que su presencia supone una ayuda muy significativa para controlar de forma natural las poblaciones de insectos durante el verano.
Además de beneficiar a los vecinos y visitantes, las lagartijas forman parte de la biodiversidad que caracteriza al entorno de Doñana. Su presencia también sirve de alimento a aves rapaces y otras especies, desempeñando un papel fundamental dentro de la cadena ecológica.
Por ello, los especialistas recuerdan la importancia de respetarlas y no ahuyentarlas ni dañarlas cuando aparecen en patios, terrazas o jardines. Lejos de representar un problema, son un indicador de buena salud ambiental y uno de los mejores aliados naturales contra los mosquitos.
En definitiva, detrás de cada lagartija que se desliza por una pared o toma el sol sobre una piedra se esconde un pequeño guardián del ecosistema que, día tras día, contribuye de forma silenciosa a que el verano en Matalascañas sea más agradable para todos.