La reconstrucción del Paseo Marítimo de Matalascañas deja unas cifras que reflejan la extraordinaria dimensión de una de las mayores obras ejecutadas en los últimos años en el litoral onubense. Para hacer posible esta actuación fue necesario emplear cerca de 132.000 toneladas de piedra, entre escollera y todo-uno, además de miles de metros cúbicos de hormigón para el nuevo pavimento.

Tras el devastador temporal que dañó gravemente el frente marítimo, la obra se convirtió en una auténtica carrera contra el tiempo para devolver a vecinos y visitantes uno de los espacios más emblemáticos de Matalascañas antes del inicio de la temporada estival.

Los trabajos han requerido la colocación de 68.103 toneladas de escollera, formada por bloques de entre una y cinco toneladas de peso, así como más de 27.600 metros cúbicos de todo-uno, el material pétreo que constituye el núcleo de la nueva defensa marítima. A ello se han sumado 2.157 metros cúbicos de hormigón desactivado, utilizados para ejecutar el nuevo pavimento del paseo.

La magnitud del proyecto también queda patente en su logística. Durante cinco meses han trabajado diariamente entre 20 y 22 camiones bañera, encargados de transportar los materiales desde las canteras hasta Matalascañas. Una vez en la playa, tres camiones extraviales, conocidos popularmente como “lagartos”, distribuían las enormes piedras desde las zonas de acopio hasta el punto exacto donde eran colocadas.

Durante meses, las canteras de Sierra Morena han abastecido de forma constante esta actuación, enviando miles de toneladas de piedra hasta Matalascañas en un flujo continuo de camiones. Una imagen que da una idea de la enorme envergadura de una obra que ha transformado por completo el frente litoral y que ha requerido un despliegue técnico y humano pocas veces visto en la provincia.

El resultado ha sido la recuperación integral del Paseo Marítimo en apenas cinco meses, un plazo que pocos consideraban posible tras la magnitud de los daños ocasionados por el temporal. La actuación ha permitido devolver la normalidad a uno de los principales motores turísticos y económicos del municipio antes del verano.

La rapidez de la ejecución adquiere aún más valor al compararla con otros municipios de la costa onubense que también sufrieron importantes daños por los temporales y donde las actuaciones siguen pendientes o avanzan a un ritmo mucho más lento. Mientras enclaves como Mazagón o El Portil continúan esperando soluciones definitivas, Matalascañas ya disfruta de un paseo marítimo completamente reconstruido y preparado para afrontar el futuro.

Cuatro meses de trabajo ininterrumpido, miles de viajes de camión y cerca de 132.000 toneladas de piedra han permitido convertir una imagen de destrucción en una infraestructura completamente renovada. Unas cifras que reflejan el enorme esfuerzo técnico y humano realizado para que Matalascañas recuperara, en tiempo récord, uno de sus espacios más importantes.