Matalascañas
Casi un mes después, las imprudencias continúan en los espigones de Matalascañas
La imagen tomada este domingo vuelve a mostrar a personas sobre las rocas pese a las campañas de concienciación y a los rescates registrados este verano
Doñana Actual
MATALASCAÑAS. Casi un mes después de que la Policía Local de Almonte y el servicio de socorrismo lanzaran un contundente llamamiento para evitar las imprudencias en la playa de Matalascañas, las imágenes demuestran que el mensaje aún no ha llegado a todos. La fotografía tomada este domingo vuelve a reflejar a varias personas caminando y permaneciendo sobre los espigones, una práctica que los servicios de emergencia llevan semanas desaconsejando por el grave peligro que supone.
Durante el verano, la Policía Local ha insistido en numerosas ocasiones en la importancia de respetar la señalización y evitar tanto los espigones como La Peña, zonas donde las corrientes, el oleaje y las propias rocas pueden provocar accidentes de extrema gravedad.
Las advertencias llegaron después de una jornada especialmente complicada en la que los socorristas tuvieron que realizar cuatro rescates en el agua y auxiliar a siete personas en la zona de los espigones y La Peña. Varias de ellas sufrieron cortes y lesiones tras quedar atrapadas entre las rocas, mientras que otras fueron arrastradas por las corrientes y necesitaron ayuda para regresar a la orilla.
Sin embargo, casi un mes después, la escena vuelve a repetirse. La imagen captada este domingo evidencia que todavía hay bañistas que acceden a estas estructuras, ignorando tanto la señalización como las reiteradas recomendaciones de Policía Local y socorristas.
Desde los servicios de emergencia recuerdan que los espigones no son un lugar de ocio ni un mirador seguro. Una caída, un golpe contra las rocas o un cambio brusco del estado del mar pueden convertir en segundos una imprudencia en una emergencia.
Por ello, vuelven a hacer un llamamiento a vecinos y visitantes para que disfruten de la playa con responsabilidad, respetando las normas de seguridad y evitando conductas que puedan poner en riesgo su vida y la de quienes, llegado el caso, tienen que intervenir para rescatarlos.
Porque el mejor rescate es siempre el que no tiene que realizarse.