Almonte vivió anoche uno de los momentos más esperados de los días previos a la Venida de la Virgen del Rocío con la inauguración y encendido de su Catedral Efímera, instalada en la Plaza Virgen del Rocío como gran culminación del recorrido engalanado preparado para recibir a la Patrona de los almonteños.

El acto estuvo marcado especialmente por la emoción y el agradecimiento. Más allá de la inauguración de la obra, la noche quiso convertirse en un reconocimiento a todas las manos almonteñas que durante semanas y meses han trabajado para transformar el pueblo ante la llegada de la Virgen.
Mujeres y hombres, artesanos, profesionales, vecinos y colaboradores han dedicado incontables horas a preparar cada detalle de unas calles en las que los arcos, las flores, el papel, las luces y el tradicional romero vuelven a anunciar uno de los acontecimientos más importantes para Almonte.
Durante el acto se puso especialmente en valor ese trabajo, muchas veces silencioso, que comienza mucho antes de que las calles presenten la imagen que estos días pueden contemplar vecinos y visitantes.
Desde el primer palo hasta la última bombilla, desde una flor hasta una rama de romero, cada elemento forma parte de una tradición transmitida durante generaciones y que los almonteños continúan manteniendo viva.

Una Catedral Efímera levantada por muchas manos
La Catedral Efímera se convierte en el gran broche de oro de todo el recorrido preparado por Almonte para la Venida. Una obra que transforma la Plaza Virgen del Rocío y que simboliza el esfuerzo compartido de numerosas personas que han participado en su diseño, construcción, montaje y ornamentación.
La inauguración sirvió precisamente para detenerse en quienes están detrás de este proyecto y reconocer públicamente su implicación. Personas que imaginaron, diseñaron, construyeron, aportaron ideas y dedicaron su tiempo y su oficio para convertir un proyecto sobre el papel en la gran estructura que ya preside el corazón de Almonte.
El acto recordó igualmente a todas aquellas personas que, aunque no siempre aparecen en primera línea, resultan imprescindibles para que cada Venida el municipio vuelva a transformarse.

Almonte espera a su Patrona
La inauguración llega en unos días especialmente intensos para el pueblo, que ultima todos los preparativos para volver a recibir a la Virgen del Rocío.
La Venida supone para los almonteños mucho más que un traslado. Con su llegada comienza un periodo de nueve meses en el que la Virgen permanecerá en Almonte y formará parte de la vida diaria del municipio, de sus celebraciones y de numerosos momentos personales y familiares.
Una espera que también está llena de recuerdos. Cada nueva Venida conecta a distintas generaciones de almonteños y devuelve a muchas familias la memoria de quienes les enseñaron esta tradición y esta devoción.
Por ello, el engalanamiento de Almonte no responde únicamente a una cuestión ornamental. Calles, arcos, flores y romero forman parte de la particular manera con la que el pueblo se prepara para recibir a su Patrona.
Con la Catedral Efímera ya iluminada y las calles engalanadas, Almonte entra así en las últimas jornadas de una espera que pronto llegará a su fin.
El pueblo está preparado. Almonte espera ya a su Patrona.